Los temores, esos condicionantes de la vida, desde que nacemos vamos fomentando dichos temores fortaleciendo nuestros apegos, pareciera paradójico, pero a mas apego más temores, a medida que adquirimos apegos ( dependencias afectivas, bienes, fama y/o poder) adquirimos también el temor de perderlos y vivimos esclavos de no dejar de ser esclavos de nuestras improntas, convirtiendonos en víctimas de nuestro apego, quien posee, teme. por eso los budistas consideran el apego y su consecuencia el deseo la fuente de la frustración humana, pero no voy a hacer un análisis de la fenomenología humana, sino a concretarme a uno de sus muchos chivos expiatorios, el diablo, el multicitado Lucifer, la forma como es nombrado es basta: Asmodeo Astaroth Azazel, Baphometh, Cachudo, Belcebú, Belfegor , Belial, Cassiel, Chamuco, Diablo, Iblís (en el Islam),
Leviatán, Lucifer, Mambo (África), Mandinga, Mefistófeles, Satanás, Maligno, Principe, AMLO, etc etc.
Como ya hemos dicho en Comed el fruto, ¡ Y seréis como Dioses !, somos esencialmente religiosos, de ahí la permanencia y surgimiento constante de innumerables doctrinas religiosas que buscan el control de sus rebaños mediante la lucha de contrarios, el bien y el mal, la esencia y lo mutable, todo cambia menos la esencia divina que el ente malvado desea corromper, y por eso dichas doctrinas
se dedican a asustarnos con el petate del azufrado Lucifer, pero ¿quién es Lucifer?, ¿cuándo surge? cómo es?, y sobre todo que gana siendo tan "adversario" de tata Dios? como diría uno de sus más conocidos discípulos, Jack el destripador, vamos por partes.
